lunes, 15 de diciembre de 2014

La Ballesta


Introducción:

La ballesta es un arma de tiro, con recarga mecánica, asociada sobre todo a la infantería, a pesar de que modelos más ligeros también eran utilizados por jinetes (especialmente en los reinos de Castilla y Aragón, a la mora/ jinetes sarracenos). En Europa los tiradores a caballo luchaban a pie[1].

Ballesta del siglo XV. Fuente: http://www.arcobosque.com/ballesta.htm

La ballesta tuvo su versión autóctona europea en los gastrafetes griegos, que deben su nombre a la manera de cargar los virotes, apoyando la ballesta contra el estómago. Pero la versión que comenzó a usarse en la Edad Media parece provenir de las estepas asiáticas.



Composición:

Las ballestas son armas sencillas, aunque su elaboración requería tiempo. Básicamente se trata de un vástago de madera (llamado cureña), cruzado por un arco próximo a su extremo superior, que le da característica forma de “T”. El arco, en origen de madera, hueso y/o asta, fue luego cambiado por uno de metal, más potente.

Junto a la evolución del arco se dio también una evolución en los sistemas de carga, debido a la mayor resistencia ofrecida por el arco. En principio se colocó un estribo mediante el cual fijar la ballesta para tirar de la cuerda. A continuación se recurrió a un garfio colgado del cinturón, éste se enganchaba en la cuerda y se tiraba con el cuerpo hasta tensar el arco.

Los sistemas para mayores resistencias fueron la pata de cabra, el cranequín y el torno. El primero consiste en un pie que se sujetaba de dos salientes, con el cual hacer palanca hasta llevar la cuerda a la nuez.

El cranequín es un sistema de poleas, que sujeto al final de la cureña permite con ayuda de una palanca rotadora recuperar la cuerda hasta la nuez con menos esfuerzo. Pero es el torno el más efectivo. Se sirve del mismo principio que el cranequín, sólo que se trata de dos poleas con sus manivelas, y dos ganchos que tiran de la cuerda, reduciendo considerablemente el esfuerzo de la tensión y mejorando la posición del tirador.

Las ballestas medievales variaban entre 35-85 libras de potencia. Las había de 125, como las llevadas por los españoles a América, pero también más potentes, entre 200-500 libras. A continuación se van a plantear una serie de cálculos para una ballesta de 500 libras, cuya traducción a Newtons es de 2224’11. Datos:

·         Gravedad (g): 9’8 m/s.
·         Fuerza (Bow weight) (F): (500 lbs) en Newtons = 2224’11N
·         Tensión de la cuerda (Draw length) (x): 0.20 m
·         Eficiencia (conversión de la energía, 0-1) (e): 0’9
·         Massa de la flecha (Mass arrow), (m): 0’028 kg
·         Masa de la Ballesta (M o mb): 4’5 kg (no es una variable a tener en cuenta, valor 1).
·         Energía cinética (K): 0.4
·         Constancia (Constant for arrow, pérdida de velocidad por la fricción) (c): 10-4
·         Tiempo de impacto (Δt): 0.1 sec.

   

Conclusión:

La ballesta era barata, un guerrero apenas requería entrenamiento para poder utilizarla, lo cual permitía reemplazar bajas, licenciar tropas sin miedo a perderla en bandosidades o que entraran al servicio de otro señor. Aunque a veces pasaba.
La ballesta era potente, podía perforar armaduras con facilidad, tanto por la potencia de la salida de los proyectiles como por la contundencia de los mismos. Sin embargo su alcance máximo rondaba los 200 metros en llano, menos que los arcos largos, y frente a los hasta 20 dardos por minuto que arqueros profesionales podían lanzar, la cadencia de fuego de los ballesteros se limitaba a entre 1 y 4.
Aun así fue el arma predominante en las Españas, Francia e Italia hasta su sustitución total por el arcabuz a mediados del XVI.




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